Te enamoras de un hombre que insiste en que sólo puede quererte cuando estás de pie en el centro exacto de la habitación.

Sofía González
Del 15 de Diciembre de 2022 al 24 de Enero de 2023

Te enamoras de un hombre que insiste en que sólo puede quererte cuando estás de pie en el centro exacto de la habitación.​

Cuando le pregunto por la selección de obras y esa conversación furtiva que parecen tener entre ellas, Sofía evita dar una respuesta clara. Si buscáramos entre los cientos de textos que se han escrito sobre teoría de la imagen o semiótica, así como en los recurrentes diccionarios de símbolos, sería muy probable que en alguno de ellos encontráramos alguna explicación sobre por qué la combinación de imágenes que presenta en esta exposición funciona de manera tan elocuente, a la vez que enigmática. Pero hay algo de ese lenguaje secreto, algo en cuanto a los significados y connotaciones de los motivos representados en los que prefiere no centrarse, al ser para ella algo secundario. Está bien, hace falta una distancia prudencial necesaria para trabajar. No ensimismarse en detalles poco trascendentales para uno mismo. El cuestionamiento innecesario del trabajo puede llevar a una pérdida parcial de perspectiva

Para el espectador que no esté familiarizado con la pintura de Sofía González, podría explicar su trabajo a partir de características contradictorias. Es literario sin llegar a ser narrativo (pero ella es una lectora compulsiva), abarca el gran formato sin recrearse en el carácter romántico que se asocia a la pintura de tales tamaños, su obra es calculada y la simplicidad de los dibujos los hace parecer sacados de las ilustraciones de un manual de usuario (pero se intuye detrás de cada uno cierto afán sentimental, por lo tanto, sujeto al fallo humano). Existe, además, una clara dualidad de seriedad irónica compensada por un ejercicio austero de composición y color, lo que evita caer en el chiste fácil. Serpentea a través de continuas tensiones creando un sendero propio que rechaza la resolución que los demás podrían esperar de ella. Camino sinuoso de intenciones.

Su pintura tiene como propósito la representación de ideas cercanas al icono y no tanto a la escena, al trampantojo o a juegos de luz o de volúmenes, lo que le permite adentrarse en cuestiones elementales como el gesto o lo gráfico desde un posicionamiento desprejuiciado que deja de lado clichés e ideas preconcebidas sobre cómo tiene que ser la pintura. Se centra en pequeños gestos e imágenes del día a día a las que les insufla una fuerza poética, que no rechaza el peso formal del ensayo.

Sofía piensa en pintura cuando pinta, y no tanto en un proyecto teórico. Hace mil bocetos previos al trabajo pictórico y se queda con cinco. Esta fase anterior a la pintura se articula en torno a continuas correcciones en la búsqueda de un dibujo perfecto (podrían recordar en un primer momento a los que los niños repiten ensimismados una y otra vez en sus cuadernos). Sofía toma conciencia sobre ese aspecto de la mentalidad y juego infantiles y rescata la línea, los rótulos, las cuadrículas y el colorear sin salirse de la raya, todo desde una nueva perspectiva en la que, sin caer en lo naif (porque sería demasiado obvio llegados a este punto), juega con una pretendida ingenuidad que sin duda esconde una cara b, como se puede intuir en el título de la muestra.

Hay algo de neurosis detrás de todo esto. Por una parte, se presentan motivos de forma repetitiva, patrones (como las sillas que fugan al infinito, los ladrillos, las cuadrículas, las perlas de un colgante). Por otra parte, rellena meticulosamente de rojo y con un pincel pequeño toda la superficie de un cuadro. Parece que va conjurando algo mientras lo hace, a modo de ritual. Este último aspecto es un claro ejemplo de que para Sofía lo práctico no es algo elemental, cualquier otro pintor utilizaría un pincel de mayor tamaño para terminar antes. Aquí lo lógico no tiene valor al lado del cariño compulsivo con el que ha tratado las superficies de las obras como “Collar de perlas”. El deseo de culminar algo  grande supera la obvio, dando lugar a una proyección de conflictos a modo de un dictado que sólo ella conoce.

 

Pepe Domínguez. Diciembre, 2022